jueves, 12 de julio de 2012

Brownies


Apto para celíacos
Muchos recuerdos se agolpan en la memoria y la nostalgia de aquellos tiempos, juega una ofrenda indescriptible… Questa torta al cioccolato fa venire l’acquolina in bocca solo a guardarla, ed è perfetta per festeggiare un compleanno, soprattutto se il festeggiato è molto goloso ma non è un bambino.
Se supone que esta receta es originaria de i Stati Unite d´America pero nada más lejos de la realidad. Que los americanos hayan mejorado y hasta perfeccionado la receta es válido, pero originario de allí,… non è vero. En los años 1880 había una cantidad de inmigrantes europeos por esas tierras de Dios entre irlandeses, italianos y nórdicos, que tenían sus zonas muy bien delimitadas en costumbre y gastronomía y en sus guetos era muy difícil entrar. Las costumbres, las formas y las comidas de cada uno eran diferentes a las de su vecino pero muy bien se puede decir que uno de ellos rompió con ese aislamiento. Surgió de entre ellos, y en la cocina italiana, un panadero que supo cómo concebir en el nuevo mundo y su entorno, algo que ya gustaba en su tierra natal. Este personaje elaboraba un preparado con chocolate y nueces para que sus paisanos lo disfrutaran en las fiestas y celebraciones en recuerdo de su terruño. La historia hace mención, en esos años de 1890, acerca de un pastelero llamado Humberto Brunni que poseía las credenciales más fiables del invento y que los irlandeses llaman Brouni. Como es de suponer con la mala traducción y la forma particular de los americanos en hacer las cosas, derivó en lo que conocemos hoy como “brownie”. Aunque en algunas publicaciones de 1896 y otras de 1904 se refieren a este particular preparado como “tarta pequeña como brownie con nueces”, no es su receta original ya que además los ingredientes están conformados con una melaza que reemplaza al chocolate, y debemos considerar que aun aceptando las mejoras en que puedan haber incurrido los cocinero locales, no deja de ser una receta originaria de la cocina italiana. Este dulce muy similar al gusto de los inmigrantes sajones, quedó arraigado en sus costumbres, y me inclino por estas afirmaciones aunque claro está, a los americanos no les hace ni pizca de gracia, aunque viendo lo actual y que nada en EEUU es americano de verdad, no sé porqué la desdicha. Bueno,… el caso es que ya para ese entonces, el preparado se había elaborado antes en las tierras italianas y aquí va la receta de la familia. Vamos a la cocina y ponemos 80 g de mantequilla a punto de pomada en un recipiente. Añadir 165 g de azúcar glass, 2,5 gramos  de bicarbonato sódico y una pizca de sal batiendo enérgicamente con la varilla hasta conseguir una crema. Incorporamos de la misma forma 135 g de cobertura negra fundida y seguimos batiendo. Añadimos 2 huevos de uno en uno sin incorporar el siguiente hasta que no esté bien mezclado el anterior para luego ir mezclando con suavidad, 130 g de maicena y 100 g de nueces limpias ó frutos secos que hayan elegido. Colocamos la mezcla en un molde previamente engrasado y enharinado ó si se nos ocurre hacer en forma individual, en cápsulas de magdalenas. Cuidado si opta por esta forma, deberemos poner masa hasta la mitad del contenido porque crece mucho. Cocemos en el horno a 180 grados durante 30 minutos. 
La forma más tradicional de comerlos es en cuadritos de unos 5 cm. de lado, tibio y con una bola de helado, acompañando una taza de café. Ni hablar más, si es con l’aroma, la crema e il corpo di un buon caffè espresso all’italiana. Llegados a este punto tenemos la satisfacción de la empresa bien terminada y el reconocimiento de los que serán agasajados con este delicioso plato, que no tiene precio, tampoco el café…
“El cocinero en casa”

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